domingo 31 de julio de 2011

Primer encuentro entre Jon Nieve y "El Gnomo"

Aquí os dejo el relato del primer encuentro entre Jon Nieve y Tyrion Lannister "El Gnomo" tal y como aparece en el primer libro de la saga Canción de Hielo y Fuego (Juego de Tronos).
Me ha llamado la atención la diferencia que existe entre el relato y su representación en la serie televisiva, en ésta última, el encuentro te deja un sabor agrio en la boca y hace ver que Tyrion se burla de Jon Nieve por ser un hijo bastardo; sin embargo, en el libro Tyrion lanza un guiño a Jon mostrándole (en cierto modo) su apoyo y comprensión.

"El sonido de la música y las canciones salía por las ventanas abiertas a su espalda. Jon no tenía el menor deseo de escuchar aquello. Se secó las lágrimas con la manga, enfadado por haberlas derramado, y se dio media vuelta para irse.
-Chico- lo llamó una voz. Jon se volvió. Tyrion Lannister estaba sentado en la cornisa sobre la puerta de la gran sala. Parecía una gárgola. El enano le sonrió desde donde estaba. -¿Ese animal es un lobo?
-Es un huargo- dijo Jon. -Se llama Fantasma-. Miró al hombrecillo, y durante un momento olvidó su tristeza. -¿Qué haces ahí arriba? ¿Por qué no estás en el banquete?
-Hace demasiado calor, hay demasiado ruido y he bebido demasiado vino- replicó el enano. -Hace tiempo descubrí que se considera de mala educación vomitar encima de tu hermano. ¿Puedo ver más de cerca tu lobo?
Jon titubeó un instante, luego asintió.
-¿Puedes bajar solo o te traigo una escalera?
-Anda ya.
El hombrecillo se dio impulso y saltó de la cornisa. Jon dejó escapar una exclamación al ver asombrado cómo Tyrion Lannister giraba en el aire, caía sobre las manos y de un salto hacia atrás se ponía de pie.
Fantasma retrocedió inseguro. El enano se sacudió el polvo y soltó una carcajada.
-Lo siento. Me parece que he asustado a tu lobo.
-No tiene miedo- dijo Jon. Se arrodilló y llamó al animal. -Ven aquí, Fantasma. Ven. Eso es-.
El cachorro de lobo se acercó y hociqueó la mejilla de Jon, pero sin dejar de vigilar a Tyrion Lannister. Cuando el enano hizo gesto de ir a acariciarlo, retrocedió y le mostró los colmillos en un gruñido silencioso.
-Vaya, qué tímido- observó Lannister.
-Siéntate, Fantasma- ordenó Jon. -Eso es. Quieto.- Alzó la vista hacia el enano. -Ahora ya lo puedes tocar. No se moverá hasta que yo se lo diga. Le he enseñado.
-Ya lo veo- asintió Lannister. Acarició el pelaje níveo entre las orejas de Fantasma. -Qué lobo tan obediente- añadió.
-Si yo no estuviera aquí, te haría pedazos- dijo Jon. No era verdad, pero algún día lo sería.
-Entonces será mejor que no te alejes- dijo el enano. Inclinó la enorme cabeza a un lado y examinó a Jon con sus ojos desemparejados. -Soy Tyrion Lannister.
-Lo sé- Jon se levantó. De pie, era más alto que el enano. Se sintió algo incómodo.
-Y tú eres el bastardo de Ned Stark, ¿no?- el muchacho sintió un frío que lo atravesaba. Apretó los labios y no respondió. -¿Te he ofendido?- continuó Lannister. -Lo siento. Los enanos no necesitamos tener tacto. Generaciones de bufones con trajes de colorines me dan derecho a vestir mal y a decir todo lo que se me pase por la cabeza. -Sonrió- Pero eres el bastardo.
-Lord Stark es mi padre- admitió Jon, tenso.
-Sí- dijo al final Lannister después de examinar su rostro. -Se nota. Hay más del norte en ti que en tus hermanos.
-Medio hermanos- lo corrigió Jon. El comentario del enano le había gustado, pero intentó que no se le notara.
-Permite que te dé un consejo, bastardo- siguió Lannister. -Nunca olvides qué eres, porque desde luego el mundo no lo va a olvidar. Conviértelo en tu mejor arma, así nunca será tu punto débil. Úsalo como armadura y nadie podrá utilizarlo para herirte.
-Qué sabrás tú lo que significa ser un bastardo.- Jon no estaba de humor para aceptar consejos de nadie.
-Todos los enanos son bastardos a los ojos de sus padres.
-Eres hijo legítimo, tu madre era la esposa del señor Lannister.
-¿De verdad?- sonrió el enano sarcástico. -Pues díselo a él. Mi madre murió al darme a luz, y nunca ha estado muy seguro.
-Yo ni siquiera sé quién era mi madre- dijo Jon.
-Sin duda, una mujer. Como la mayoría de las madres. -Dedicó a Jon una sonrisa pesarosa. -Recuerda bien lo que te digo, chico. Todos los enanos pueden ser bastardos, pero no todos los bastardos son necesariamente enanos.
Sin decir más, se dio media vuelta, y renqueó hacia el banquete, silbando una melodía. Al abrir la puerta la luz se derramó por el patio y proyectó su sombra contra el suelo. Y allí, por un instante, Tyrion Lannister pareció alto como un rey."

domingo 24 de julio de 2011

El frío


El frío -replicó Gared con certeza férrea-. Vi a hombres morir congelados el pasado invierno, y también el anterior, cuando era casi un niño. Todo el mundo habla de nieve de quince metros de espesor, y de cómo el viento gélido llega aullando del norte, pero el verdadero enemigo es el frío. Se echa encima de uno más sigiloso que Will, al principio se tirita y castañean los dientes, se dan pisotones contra el suelo, y se sueña con vino caliente y con una buena hoguera. Y quema, vaya si quema. No hay nada que queme como el frío. Pero sólo durante un tiempo. Luego se mete dentro y empieza a invadirlo todo, y al final no se tienen fuerzas para combatirlo. Es más fácil sentarse, o echarse a dormir. Dicen que al final no se siente ningún dolor. Primero se está débil y amodorrado, y todo se vuelve nebuloso, y luego es como hundirse en un mar de leche tibia. Como muy tranquilo todo.

(George R. R. Martin - Juego de tronos)

sábado 14 de mayo de 2011

El lobo estepario (fragmentos)

El lobo estepario era un hombre de unos cincuenta años, que hace algunos fue a casa de mi tía buscando una habitación amueblada. Alquiló el cuarto del doblado y la pequeña alcoba contigua, volvió a los pocos días con dos baúles y un cajón grande de libros, y habitó en nuestra casa nueve o diez meses. Vivía muy tranquilamente y para sí, y a no ser por la situación vecina de nuestros dormitorios, que trajo consigo algún encuentro casual en la escalera o en el pasillo, no hubiésemos acaso llegado a conocernos, pues sociable no era este hombre; al contrario, era muy insociable, en una medida no observada por mí en nadie hasta entonces; era realmente, como él se llamaba a veces, un lobo estepario, un ser extraño, salvaje y sombrío, muy sombrío, de otro mundo que mi mundo. Yo no supe, en verdad, hasta que leí estas sus anotaciones, en qué profundo aislamiento iba él llevando su vida a causa de su predisposición y de su sino, y cuán conscientemente reconocía él mismo este aislamiento como su propia predestinación.

domingo 3 de abril de 2011

El curioso incidente del perro a medianoche (fragmento)

Terry, que es el hermano mayor de Francis, que va a la escuela, dijo que yo sólo encontraría trabajo de recogedor de carritos en el supermercado o de limpiador de mierda de burro en una reserva de animales y que a los tarados no les dejaban pilotar cohetes que cuestan billones de libras. Cuando le dije eso a Padre, dijo que Terry tenía celos de que yo fuera más listo que él. Lo cual era una idea estúpida, porque lo nuestro no era una competición. Pero Terry es estúpido, así que quod erat demonstrandum, que en latín quiere decir "que es la cosa que iba a demostrarse", es decir, "que prueba lo dicho".


domingo 14 de noviembre de 2010

El fantasma de la ópera - Gaston Leroux

He disfrutado tanto leyendo este libro que he podido sentir en mi propia persona la tragedia del hombre desfigurado que oculta su rostro tras una máscara, desterrado a vivir en las profundidades de la tierra, siempre escondiéndose; la pasión de Christine que se debate entre el amor que siente por su amigo de la infancia, el Vizconde de Chagny, y el terror que empieza a sentir por ese demonio que vive en las profundidades de la ópera y que ha cautivado su alma con esa voz que haría llorar a los mismos ángeles, una voz por la que se siente tan atraída que olvida incluso quién es ella misma.
Todos más o menos conocemos o hemos oído la historia del fantasma de la ópera. Además existen varias adaptaciones cinematográficas y teatrales. Recuerdo haber visto la película varias veces en la televisión, cuando era pequeña, pero el libro me ha fascinado.
En él se nos muestra un personaje muy complejo, que es visto al mismo tiempo como genio admirable y como monstruo; rechazado por la humanidad desde el mismo momento de su nacimiento (ni siquiera su madre le permitía que le diera un beso).
Me quedo con este fragmento del epílogo:
" ¡Pobre desventurado de Erik! ¿Hay que compadecerlo? ¿Hay que maldecirlo? No pedía ser más que alguien como los demás. ¡Pero era demasiado feo! Tuvo que ocultar su genio, o jugar con él, cuando, de tener un rostro normal, hubiera sido uno de los hombres más nobles de la raza humana. Tenía un corazón en el que habría cabido un imperio, pero tuvo que contenerse con una cueva".

jueves 4 de noviembre de 2010

Vril, el poder de la raza venidera - Edward Bulwer-Lytton

Edward Bulwer-Lytton fue un escritor del siglo XIX que tocó todos los géneros literarios (poesía, novela y teatro).
Descubrir este libro ha sido una grata sorpresa para mí ya que no estoy muy acostumbrada a leer novelas de fantasía futurista, pero creo que éste puede ser un buen comienzo.
En primer lugar he de destacar que para ser un autor del siglo XIX no se hace nada cargante, se trata de una novela muy fluida y fácil de leer, con breves capítulos y un vocabulario apto para cualquier edad. La historia te engancha desde la primera página, de hecho a mí se me hizo corto, me quedé con ganas de más.
Las descripciones que hace en los primeros capítulos me recuerdan a las que nos "dibujaba" Julio Verne en su "Viaje al centro de la Tierra".
No quiero destriparos el argumento, prefiero que leáis el libro y me contéis vuestras impresiones. Sólo explicar que esta novela se engarza dentro de una tradición de utopías negativas y, la verdad, te hace plantearte algunas cuestiones políticas y filosóficas.