lunes, 2 de junio de 2014

La doctora Cole (Noah Gordon)

Tercer y último libro de la trilogía de la familia Cole. Qué puedo decir, me ha encantado, la descripción del pueblecito, el río, el bosque... casi podía sentir que yo misma vivía allí. Por otra parte es un reflejo perfecto del sistema sanitario en EE.UU., del que hace una dura crítica y pone de relieve sus múltiples deficiencias. 

"Una abogada convertida en médica, especialista en las enfermedades causadas por los errores de médicos y hospitales, alguien que examinaba el trabajo de sus iguales y los juzgaba, y que a menudo les hacía perder dinero. En sus comienzos, algunos de sus colegas la llamaban "la doctora chivata", sobrenombre que ella ostentaba con orgullo. El director médico vio cómo la doctora chivata sobrevivía y prosperaba hasta que llegó a convertirse en la doctora Cole, aceptada porque era honrada y tenaz."
"Era una doctora de medicina general interesada en la medicina familiar, en un hospital que no tenía un departamento de medicina familiar. Eso la convertía en una especie de factótum, una jugadora comodín. Su trabajo para el hospital y la facultad de medicina caía entre los límites de los diferentes departamentos: recibía pacientes embarazadas, pero alguien de obstetricia atendía el parto; del mismo modo, casi siempre enviaba sus pacientes a un cirujano, a un gastroenterólogo o a cualquiera entre más de una docena de especialistas. Por lo general no volvía a ver más al paciente..."
"...hacía ya mucho tiempo que la práctica de la medicina había dejado de proporcionarle placer. Dedicaba demasiado tiempo a repasar y firmar documentos de seguros: un impreso especial si alguien necesitaba oxígeno, un impreso especial largo para esto, un impreso especial corto para aquello, por duplicado, por triplicado, impresos distintos para cada compañía de seguros. 
Sus visitas en el consultorio tendían a ser breves e impersonales. Anónimos expertos en eficacia de las compañías de seguros habían determinado cuánto tiempo y cuántas visitas podía conceder a cada paciente, quién debía ser rápidamente despachado a análisis, a rayos X, a ultrasonidos, a resonancia magnética, los procedimientos que hacían casi todo el trabajo de diagnóstico y que la protegían contra juicios por negligencia profesional. No tenía tiempo ni ocasión para relacionarse con sus pacientes como personas, para ser una verdadera médica."

No hay comentarios: