sábado, 14 de noviembre de 2009

Los crímenes de la calle Morgue


Hoy he leído un relato de Edgar Allan Poe titulado "Los crímenes de la calle Morgue".
Un terrible asesinato ha tenido lugar en la rue Morgue, los vecinos están desconcertados por las características del crimen, brutal y despiadado. La falta de móvil así como las circunstancias que rodean los hechos traen de cabeza a la policía, que no encuentra un culpable. El autor nos invita a analizar cómo pudieron sucederse los acontecimientos a través de un interesante personaje, el señor Dupin, que resolverá las claves de este misterio.

Realmente merece la pena leerlo, el final es sorprendente.

martes, 28 de abril de 2009

Veronika decide morir

Este es un libro que había leído hace algunos años y me apetecía refrescar.
Veronika es una joven que un buen día decide quitarse la vida, pero su intento fracasa y despierta en la uci de un hospital psiquiátrico donde estará internada. Allí le comunican que su corazón ha quedado muy dañado por las pastillas y le quedan 5 días de vida. Cuando los internos conocen la noticia, todos empiezan a replantearse su vida.
Aqui empieza la verdadera trama del libro.

Dejo un fragmento bastante simpático:

"El aire estaba helado. Mari regresó, cogió un abrigo y volvió a salir. Allá fuera, lejos de los ojos de todos, encendió un cigarrillo. Fumó sin culpa y sin prisa, reflexionando sobre la chica, el piano que escuchaba y la vida del lado exterior a los muros de Villete, que se estaba volviendo insoportablemente difícil para todo el mundo.
En opinión de Mari, esta dificultad no se debía al caos, o a la desorganización o a la anarquía, sino al exceso de orden. La sociedad se regía cada vez por medio de más reglas, y leyes para contrariar las reglas, y nuevas reglas para contrariar las leyes; eso sembraba el temor en las personas, que ya no daban siquiera un paso que las alejara del cumplimiento del regalemtno invisible que guiaba la vida de todos.
Marí tenía su propia experiencia para avalar esa opinión. Había pasado cuarenta años de su vida trabajando como abogada hasta que su enfermedad la trajo a Villete. Ya desde el comienzo de su carrera había perdido rápidamente su ingenua visión de la justicia y había pasado a entender que las leyes no habían sido creadas para resolver problemas, sino para prolongar indefinidamente las reyertas y las diferencias.
Era una pena que Alá, Jehová, Dios -no importaba el nombre que se le diera- no hubiera vivido en el mundo actual. Porque si así fuese, todos nosotros estaríamos aún en el Paraíso mientras que él estaría respondiendo a recursos, apelaciones, rogatorias, exhortos, interdictos, preliminares, procedimientos, y tendría que explicar en innumerables audiencias su decisión de expulsar a Adán y Eva del Paraíso, apenas por transgredir una ley arbitraria sin ningún fundamento jurídico: no comer el fruto del árbol del Bien y del Mal.
Si Él no quería que eso sucediera, ¿por qué dispuso que el árbol se alzara en medio del Jardín y no fuera de los muros del Paraíso? Si la designaran defensora de la pareja, Mari seguramente acusaría a Dios de "omisión administrativa", porque además de emplazar el árbol en un lugar incorrecto, no lo rodeó de advertencias ni barreras, dejando de adoptar los mínimos requisitos de seguridad, y exponiendo a todos los que pasaban por alli al peligro.
Mari también podría acusarlo de inducción al delito, puesto que atrajo la atención de Adán y Eva hacia el lugar exacto donde se encontraba. Si no hubiese dicho nada, generaciones y generaciones pasarían por esta Tierra sin que nadie se interesara por el fruto prohibido, ya que debería estar en un bosque lleno de árboles semejantes y, por lo tanto, sin ostentar ningún valor específico.
Pero Dios no había actuado así, por el contrario, escribió la ley y encontró la manera de convencer a alguien para que la transgrediera, tan sólo para poder inventar el Castigo. Sabía que Adán y Eva acabarían aburridos de tanta perfección y, tarde o temprano, pondrían a prueba Su paciencia. Y se quedó allí, esperando, porque tal vez Él -Dios Todopoderoso- se hallaba aburrido de que todo en la creación discurriera a la perfección; si Eva no hubiese comido la manzana, ¿qué es lo que hubiera sucedido de interesante en estos miles de millones de años?
Nada.
Cuando la ley fue violada, Dios -el Juez Todopoderoso- aun simuló una persecución, como si no conociese todos los escondrijos posibles que hubiese en el Jardín. Con los ángeles mirando y divirtiéndose con la broma (la vida para ellos también debía de ser muy tediosa desde que Lucifer dejara el Cielo), Él empezó a caminar. Mari imaginaba cómo de aquel episodio de la Biblia se podía obtener una hermosa escena para un filme de suspense: los pasos de Dios, las miradas asustadas que la pareja intercambiaba entre sí, los pies que súbitamente se detenían junto al escondrijo.
- ¿Dónde estás? - había preguntado Dios.
- Oí vuestro paso en el jardín, tuve miedo y me escondí porque estoy desnudo - había respondido Adán sin saber que, a partir de esta afirmación, se convertía en reo confeso de un crimen.
Listo. Mediante un simple truco, aparentando no saber dónde estaba Adán ni el motivo de su fuga, Dios había conseguido lo que deseaba. Aun así, para no dejar ninguna duda al público angelical que asistía atentamente al episodio, Él había decidido ir más lejos.
- ¿Cómo sabes que estás desnudo? - había interrogado Dios, sabiendo que esta pregunta sólo tenía una respuesta posible: "Porque comí del árbol que me permite entenderlo."
Con aquella pregunta, Dios demostró a sus ángeles que era justo y que estaba condenando a la pareja en base a todas las pruebas existentes. A partir de allí ya no importaba saber si la culpa era de la mujer, y las súplicas de perdón serían inútiles. Dios necesitaba un ejemplo para que ningún otro ser, terrestre o celeste, tuviese nunca más el atrevimiento de ir en contra de Sus decisiones.
Y así expulsó a la pareja, sus hijos terminaron pagando también por el delito (como sucede en la actualidad con los hijos de los criminales) y el sistema judicial había sido inventado: ley, transgresión de la ley (lógica o absurda, no tenía importancia), juicio (donde el más experimentado vencía al ingenuo) y castigo.

Como toda la humanidad había sido condenada sin derecho a recurrir la sentencia, los seres humanos decidieron crear mecanismos de defensa para la eventualidad de que Dios decidiera mostrar de nuevo Su poder arbitrario. Pero en el transcurso de los milenios de estudios, los hombres se inventaron tantos recursos que terminaron exagerando el número, y ahora la justicia era una maraña de cláusulas, jurisprudencias y textos contradictorios que nadie conseguía entender cabalmente.
Tanto es así que cuando Dios decidió cambiar de idea y mandar a Su Hijo para salvar al mundo, ¿qué sucedió? Cayó en las redes de la justicia que Él había creado.

viernes, 20 de febrero de 2009

Groucho y yo

En primer lugar quiero agradecer a "El caminante" el haberme prestado y recomendado el libro.
Ahora me toca a mí el turno de recomendarlo, es sencillamente genial, tal y como era Groucho.
Pretende ser una autobiografía, pero a diferencia de la tónica general que se da en este tipo de libros derrocha humor en cada página.
Nos cuenta, por ejemplo, cómo fueron sus comienzos en el mundo del espectáculo, la desastrosa vida laboral de su padre, cómo le afectó personalmente el desastre económico de 1929 (y tanto que le afectó) y muchas anécdotas de su vida.
Una que me hizo reír a carcajadas fue la del día de pesca en la que casi es devorado por un oso (evidentemente exageraba) y el capítulo que dedica a las meteduras de pata.
No obstante si me tengo que quedar con algo es, sin duda, con el final (casi se me escapa una lágrima de la emoción), y no, no pienso desvelarlo, tendréis que leer el libro.
Ya me contaréis.

viernes, 23 de enero de 2009

El hombre que confundió a su mujer con un sombrero


Esta semana he leído "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero".
Su autor es Oliver Sacks, un importante neurólogo londinense. En este libro relata casos clínicos de algunos de sus pacientes afectados por enfermedades neurológicas, todo un apasionante mundo en el que queda mucho terreno por descubrir.
Los casos que más me impactaron y emocionaron fueron:
- El hombre que confundió a su mujer con un sombrero: relata la historia de un Profesor de música que padece una severa agnosia visual siendo incapaz de reconocer incluso a sus familiares y los objetos cotidianos si no ofrecen alguna pista, algún rasgo verdaderamente característico, pero con un impresionante talento musical, llegando a hacer de la música una de sus herramientas para reconocer la realidad y moverse en el mundo que le rodea.
- La dama desencarnada: que relata la historia de una joven que un día, de repente, perdió la sensación de cuerpo, se sentía como ella misma decía "desencarnada", como si su cuerpo fuera ciego y sordo a sí mismo, había perdido, a fin de cuentas la propiocepción. Tuvo que enfrentarse a esta nueva situación trágica con una valentía y una fuerza de voluntad abrumadoras, y aprender a controlar su cuerpo a través de la vista. No podía saber si estaba sentada o tumbada porque su cuerpo era incapaz de indicar la posición en la que se encontraba, pero si se miraba era capaz de corregir la postura, mantenerse erguida e incluso llevar una vida semi-normal.
- Los gemelos: nos explica la historia de dos gemelos autistas con un impresionante don para los números. Eran incapaces de realizar operaciones sencillas como una suma o una resta, pero se comunicaban entre sí empleando números primos de hasta 20 dígitos, y estos números no sólo suponían un medio de comunicación, sino que proporcionaban un sentido a sus vidas. Cuando alguien les preguntaba "cómo lo hacían" decían que ellos, simplemente, veían esos números, los veían en su cabeza como si de un paisaje se tratara.
- El artista autista: Es una historia ciertamente triste que da mucho que pensar pero a la vez fascinante. Trata de un niño que hasta los 8 años había sido normal, pero a esta edad comenzó a tener violentos ataques epilépticos y se volvió autista. No empleaba las palabras, ni siquiera podíamos saber si las comprendía, pero tenía un don espectacular: el dibujo, y se comunicaba a través de él.

La traducción me decepcionó un poco, aunque no puedo afirmar si la culpa es del traductor o del editor, lo cierto es que algunas partes se hacían incomprensibles porque los signos de puntuación se utilizaban incorrectamente y algunas partes estaban redactadas de un modo extraño, pero por lo demás es un libro que recomiendo a todo aquel interesado en la neurología, ya que enfoca todos estos casos desde un punto de vista personal y sentimental, dándole un nuevo sentido a esta ciencia.

sábado, 17 de enero de 2009

La luz fantástica (II)

He aqui otro desternillante fragmento del libro:

¡Ankh-Morpork!
¡Perla de las ciudades!
Ésta no es una descripción completamente precisa, desde luego (no era redonda ni brillante), pero hasta sus peores enemigos concedían que, si había que comparar Ankh-Morpork con algo, bien podía ser con un granito de arena cubierto por las secreciones enfermizas de un molusco.
Ha habido ciudades más grandes. Ha habido ciudades más ricas. Desde luego, ha habido ciudades más bonitas. Pero ninguna ciudad del Multiverso podía rivalizar con los olores de Ankh-Morpork.
Los Antiguos, que lo sabían todo acerca de los universos y habían olido ciudades como Calcuta, ¡Xrc-! y Puertomarte, concedían que hasta estos magníficos ejemplos de poesía nasal son simples pareados comparados con la gloria del olor de Ankh-Morpork.
Se pueden mencionar las coliflores. Se puede mencionar el ajo. Se puede mencionar Francia. Adelante. Pero si no se ha olido Ankh-Morpork en un día caluroso, no se ha olido nada.
Sus ciudadanos se enorgullecen de ello. Cuando hace buen tiempo, sacan sillas a la calle para disfrutar del olor. Se llenan las mejillas, se palmean el pecho y comentan alegremente los pequeños matices. Hasta han erigido una estatua en su honor para conmemorar la noche en que los soldados de un estado rival trataron de invadirla sigilosamente y sólo consiguieron llegar hasta la cima de las murallas antes de que, para su horror, los tapones de las narices se les rindieran sin condiciones. Los mercaderes ricos que debían pasar muchos años en el extranjero se hacían enviar botellas selladas conteniendo el aroma, que les llenaban los ojos de lágrimas.
Ése era el efecto que tenía.

martes, 13 de enero de 2009

La luz fantástica


Actualmente me encuentro leyendo "La luz fantástica" de Terry Pratchett, segunda entrega de la saga del Mundo Disco, saga que recomiendo a cualquier lector que tenga la sana intención de troncharse de risa.


"Suspiró. De repente, le parecía que aquella profesión de secretaria no habría estado tan mal.
Reflexionó, y no por primera vez, en que ser espadachina tenía muchos inconvenientes, quizá uno de los peores el hecho de que los hombres no te tomaban en serio hasta que los matabas, momento en el cual la cosa ya no tenía demasiada importancia.
Luego estaba todo el asunto del cuero, que le daba dentera pero parecía parte inseparable de la tradición. Y la cerveza. Eso de pasarse toda la noche acodado en la barra no estaba mal para gente como Hrun el Bárbaro o Cimbar el Asesino, pero Herrena se negaba a entrar en uno de esos lugares a menos que sirvieran bebidas adecuadas en vasos pequeños, preferentemente con una aceituna dentro. Y en cuando a los retretes...
Pero ella era demasiado genial para ser ladrona, demasiado importante para ser asesina, demasiado inteligente para ser esposa, y desde luego demasiado orgullosa para ejercer la única profesión restante disponible para una mujer.
Así que se hizo espadachina, y lo había hecho muy bien, llegando a amasar una pequeña fortuna, que administraba cuidadosamente para un futuro que no tenía todavía muy pensado, pero que desde luego incluía un bidet."

martes, 30 de diciembre de 2008

II

"Pero los corazones de los niños son unos órganos delicados. Una entrada dura en la vida puede dejarles deformados de mil extrañas maneras. El corazón herido de un niño se encoge a veces de tal forma que se queda ya para siempre duro y áspero como el hueso de un melocotón. O, al contrario, es un corazón que se ulcera y se hincha hasta volverse una carga penosa dentro del cuerpo, y cualquier roce lo oprime y lo hiere."

(Carson McCullers "La balada del café triste")

I

La persona más mediocre puede ser objeto de un amor arrebatado, extravagante y bello como los lirios venenosos de las ciénagas. Un hombre bueno puede despertar una pasión violenta y baja, y en algún corazón pueden nacer un cariño tierno y sencillo hacia un loco furioso. Es sólo el amante quien determina la valía y cualidad de todo amor.
Por esta razón, la mayoría preferimos amar a ser amados. Casi todas las personas quieren ser amantes. Y la verdad es que, en el fondo, el convertirse en amados resulta algo intolerable para muchos. El amado teme y odia al amante, y con razón; pues el amante está siempre queriendo desnudar a su amado. El amante fuerza la relación con el amado, aunque esa experiencia no le cause más que dolor.

(Carson McCullers "La balada del café triste")